Las cuatro águilas de Bonelli que siguen fijadas al territorio del hacking situado este año en Lumbier (Navarra) están comenzando los movimientos predispersivos; por el momento se mueven principalmente por la Reserva Natural de La Piedra y San Adrián, practicando el vuelo y defendiendo el territorio de buitres leonados, milanos reales y negros o cernícalos.
En el hacking de este año fueron introducidos cinco animales pero uno de ellos, Babil, tuvo que ser capturado a los pocos días de vuelo por su incapacidad para adaptarse al medio salvaje; el animal permanece por el momento recuperándose en el Centro de Recuperación de Fauna de Ilundáin (Navarra) a la espera de su destino definitivo.
Por el contrario Ardenne, Craonne, Artois y Sielva se han adaptado perfectamente y, aunque siguen siendo dependientes de la comida del hacking cada vez acuden menos al mismo, y en ocasiones lo hacen simplemente por refrescarse en las pequeñas balsas de agua colocadas para ello. Es previsible que en las próximas semanas alguna de estas águilas comience la dispersión, en la que será seguida mediante el transmisor satélite que todas llevan incorporado.